La motricidad se considera una de las actividades claves en el desarrollo
infantil, ya que en esta etapa es esencial tener en cuenta el proceso evolutivo que
permite alcanzar las condiciones básicas para el crecimiento y el desarrollo
personal. La motricidad fina, en particular, es un aspecto psicopedagógico
fundamental en el desarrollo de los niños. Esta habilidad implica la realización de
movimientos pequeños y precisos, y su avance contribuye a perfeccionar el
control de la motricidad gruesa. Se desarrolla gradualmente conforme el sistema
neurológico madura, y es el resultado de los logros de los niños al dominar tareas
que implican movimientos finos de manos y pies, así como la orientación espacial.
Por esta razón, nos planteamos el objetivo de profundizar en nuestros
conocimientos, y en los de aquellos interesados, sobre la motricidad fina en los
niños y niñas de nivel inicial en las instituciones educativas de nuestro país.